Grandes Horizontes y pequeñas sorpresas
La sierra de Ancares es una prolongación de la Cordillera Cantábrica que se extiende a través de distintos municipos lucenses y leoneses, conformando una frontera natural entre ambas provincias. Con picos cuyas alturas alcanzan los 2.000 m., es uno de los espacios naturales más desconocidos de Europa.
Con más de 2.000 kilómetros de extensión presenta un relieve muy abrupto que ha condicionado la historia y la vida de estos lugares, favoreciendo la conservación de sus tradiciones y de sus espacios naturales.
Su clima es oceánico de montaña. En verano se pueden alcanzar temperaturas de 30º y en invierno pueden bajar a los 10º bajo cero. Estas variaciones estacionales junto a la diversidad de su flora son un regalo para la vista, ya que son responsables del baile de colores que Ancares ejecuta a lo largo del año.
En los largos inviernos las abundantes nevadas cubren los Ancares de blanco. El renacer de la vida natural en primavera trae consigo una explosión de vivos colores. En otoño, es imposible descifrar la diversidad de tonos y matices de amarillos, de ocres o marrones que conforman la panorámica de sus valles, o que nos sorprenden sobre las alfombras de hojas de sus bosques.
La sierra está salpicada de numerosos ríos y riachuelos, y de dispersos núcleos de población que albergan un rico patrimonio histórico-artístico.
Territorialmente abarca una parte importante de diversos municipios de las provincias de Lugo y León.
Lugo: As Nogais, Becerreá, Cervantes, Navia de Suarna, Triacastela, Baralla y Piedrafita do Cebreiro.
León: Balboa, Barjas, Candín, Corullón, Oencia, Peranzanes, Sobrado, Trabadelo, Vega de Espinareda, Vega de Valcarce y Villafranca del Bierzo.
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