El Oso Pardo Imprimir E-mail
Su territorio natural

oso_pardo_pEl oso pardo caminó en otros tiempos por todas las tierras de Europa
, desde el mediterráneo hasta la tundra y los bosques centroeuropeos. Es el animal terrestre más grande de toda la fauna ibérica, aunque los osos pardos cantábricos o ibéricos son los más pequeños de todo el mundo: los machos rara vez sobrepasan los 180 kg y las hembras rondan los 130 ó 140 kg. La coloración del pelaje de los osos ibéricos varía desde un crema pálido hasta el pardo oscuro, pero siempre con una peculiar coloración más oscura, casi negra, en las patas y amarillenta en la punta de los pelos.

El oso pardo es un animal plantígrado, que para andar apoya todo su peso sobre las plantas de sus pies. Por otra parte, es uno de los pocos animales capaces de ponerse a dos patas, si bien sólo lo hacen en determinadas ocasiones.

Sus garras y anatomía general nos parecen las típicas de un carnívoro, cuando en realidad son unos devoradores de carne totalmente atípicos. Su dieta es casi enteramente vegetariana y de hecho su dentición se ha ido modificando para adaptarse a una dieta basada en plantas y frutos, para pastar y cortar tallos y raíces. Sin embargo, en sus mandíbulas conserva la fortaleza suficiente para abatir presas tan grandes como un ciervo.

Habiendo morado en casi la totalidad de nuestros sistemas montañosos y bosques, hoy apenas sobreviven unos pocos en España, repartidos entre la Cordillera Cantábrica y los Pirineos. Se han visto amenazados por la humanización de su entorno y la desaparición del tapiz vegetal por sobreexplotación, por cambios en el uso del territorio y por la construcción de infraestructuras, junto con el furtivismo. En nuestro país el oso pardo está catalogado como especie en peligro de extinción, lo que ha llevado a las comunidades de Cantabria, Asturias, Castilla y León y Galicia a ir creando y aprobando sus respectivos planes de recuperación para garantizar la conservación de la especie. Gracias a estos planes, la población de oso pardo en la Cordillera Cantábrica ha aumentado el 30 por ciento desde 1990, hasta una cifra de entre 105 y 130 ejemplares. Así lo reflejan en 2009 los resultados del Plan de Recuperación del Oso Pardo Cantábrico.